No aguantaba ni un mes más en casa.

Llevaba más de seis años sin estar tanto tiempo en A Coruña y ahora me habían caído del cielo casi siete meses por obligación. Me pilló en bolas y en mitad de un año que algunos consideran sabático. Me asusté y me vi en un mar de incertidumbre impuesta por lo ajeno.

Cuando no podíamos ni salir de casa, me prometí una y otra vez que volvería a viajar en el mismo instante en el que abrieran fronteras. Te digo que, si de algo me sirvió esta cuarentena, fue para reafirmar que hay que aprovechar el tiempo que tenemos. Por aprovechar me refiero a hacer lo que nos apetezca con nuestras vidas, perseguir nuestros sueños y perder el miedo al cambio. Meterle una buena patada a la tan mencionada zona de confort, si es que así nos lo pide el cuerpo.

La primera idea era Georgia, era el destino de Marzo antes de que pasara toda esta mierda. Estaba casi todo a punto hasta que se torcieron las cosas, un rebrote en el país y cuarentena obligatoria a la llegada. Tenía tantas ganas, hasta ya por cabezota, que me daba igual encerrarme en el hotel de turno con tal de disfrutar del Cáucaso por primera vez en mi vida. De un día para otro cambiaron las conexiones de vuelos y se me hacía una odisea terrible llegar. Por eso pensé en Azerbaiyán y en todos sus primos.

Me compré un vuelo a Azerbaiyán en cuanto vi el nombre aparecer en la lista de países a los que podía volar desde España. Fracasé terriblemente al no haber mirado con detenimiento los requisitos de entrada al país, pero acabó dando igual porque me cancelaron el vuelo. La primera en la frente en mi intento de salir de España el día de la liberación: 1 de Julio.

Dos días tardó en llegarme ese email con otra cancelación: el vuelo a Cuba del 1 de Septiembre. Mi viaje indefinido a Sudamérica a la mierda. Pues vale.

¿Y yo qué hago ahora? ¿Agacho la cabeza y me busco un curro cerca de casa? ¿Me quedo en casa mirando a la pared esperando a que nos vuelvan a confinar?

Pues nada de eso, a seguir intentando huir de España. Y digo huir sí, porque estaba harta del virus y de la situación/gestión del mismo en mi propio país. Me quiero ir a otro lugar en el que al menos se pueda vivir con un mínimo de libertad y cordura.

Me fui a hacer el Camino de Santiago durante cuarenta días y eso me sirvió para acumular todavía más ganas de largarme. Volví del Camino poco dispuesta a aguantar más de una semana en casa y empezaron las llamadas: una embajada, otra, ahora el consulado, luego la oficina de no sé que…

Incertidumbre viajera.

Hasta aquí hemos llegado: me largo a Porto con la idea de utilizar su fantástico aeropuerto en algún momento de los días siguientes. Sigo al teléfono con las autoridades y…

POLONIA.
POLONIA ME QUIERE.

Y tengo que aterrizar allí en menos de dos días. Después van a cerrar de manera preocupante el espacio aéreo. ¿Pues sabes? Me voy con todas. Ya me busqué la vida en muchos otros países y me asusta poco empezar de cero. Buscaré trabajo, seguiré currando online, algún voluntariado, viajaré lo que pueda o me iré a otro país en cuanto lo vea claro.

Necesitaba muy mucho volver a esto, volver a aprender y a dejarme llevar. Sentirme todo lo libre que no me he sentido en los últimos meses. Nos han roto sueños por los que siempre tenemos que luchar, por difícil que parezca todo y por mucho que nos lo quieran complicar.

No estaba dispuesta a seguir esperando, quiero llenar mi vida de las experiencias que yo misma elija y a eso he venido. Me apetece Polonia y me apetece estar aquí. No tengo ni idea de lo que voy a hacer mañana, pero sé que hoy tengo una cama y conozco donde dan los mejores desayunos de Cracovia. Me las apañaré, tengo plan B,C,D y así hasta la Z.

Para mí viajar es un estilo de vida y no puedo pararlo porque no son vacaciones que pueda pasar en Canarias. En Canarias no existe el choque cultural, ¿ok?

Me preocupa mucho la situación que estamos viviendo y me asusta realmente lo que hay detrás de tanta historia, todos los hilos políticos que se están moviendo por detrás mientras algunos discuten el quita y pon de las mascarillas. Pero toca seguir viviendo.

Camino por Cracovia feliz, aprovechando cada momento de lo que tanto echaba de menos. Vuelvo a brillar y a sentir esa alma viajera que tanto me mueve.

 

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Comentarios:

12 comentarios en “Crónica: volver a viajar tras la pandemia que lo jodió todo


María
4 de septiembre de 2020

Eres una valiente y un ejemplo… hace tiempo que yo también pienso que no me resigno a que me roben mi vida y como me gusta vivirla. Mis circunstancias personales, además de la pandemia, me están poniendo un poco la zancadilla ahora mismo, pero gracias a tus historias viajo un poquito y eso me encanta. ¡Disfrútalo mucho!

    Leti Lagarda
    4 de septiembre de 2020

    Es genial poder compartirlo contigo y hacerte viajar. Espero que en cuanto esa zancadilla desaparezca, puedas volver a salir 🙂

KHURRAM
4 de septiembre de 2020

Hola leti de verdad das miedo pero miedo en bueno sentido no te parece humana te veo como un pájaro que no tiene un sitio fijo y ni quiere y te veo así y yo también cero eso la vida verdadera y te veo con mucha fuerza y lo eres muy valiente te deseo mejor y te deseo que segien cumplidos tus sueños y no te olvides que tienes otra casa en Kashmir pakistan puedes ir cuando quieras cuídate mucho guapa un beso

    Leti Lagarda
    4 de septiembre de 2020

    Muchas gracias Khurram, fue un placer conocerte en el Camino de Santiago y volver a conectar con mi querido Pakistán. Espero de verdad seguir volando como ese pájaro que mencionas y verte en tu país. ¡Saludos!

Eli
4 de septiembre de 2020

Ole, ole y ole! Ojalá todos tuviéramos el valor, las ganas y la determinación que tú tienes! Gracias por compartir tu vida con el mundo!

    Leti Lagarda
    4 de septiembre de 2020

    Oleeee tú! Un placer compartir los viajes contigo.

Susana
4 de septiembre de 2020

Solo quería darte las gracias x a través de tus ojos transportarnos a lugares de los cuales nos enseñan solo lo malo, enseñarnos que no todo es guerra, enseñarnos en la bondad de los seres humanos…gracias x todo lo que aprendemos a través de esta pekeña pantalla. Eres muy valiente x hacer cosas que nos dan miedo. Un abrazo.

    Leti Lagarda
    4 de septiembre de 2020

    Gracias, de corazón. Si consigo que alguien me diga lo que tu acabas de escribir, yo ya me siento la mar de satisfecha al ver que os llega lo que quiero transmitir. Es magia.

    Silvia
    5 de septiembre de 2020

    Eres inspiración Leti! Ese tipo de conexión que muy pocos entienden pero que con otros no hace falta ni comentar. Enjoy!

      Leti Lagarda
      5 de septiembre de 2020

      Gracias Silvia 🙂

Diana Cobos
5 de septiembre de 2020

Definitivamente eres una persona admirable… Quisiera algún día tener las agallas como tú para poder irme a viajar por el mundo 🌏 me alegro que estés de vuelta en carreteras y nuevos destinos…. Los veo todos en instagram y me encantan 🌟🌟 ven a Ecuador 🇪🇨 y me llevas contigo 🥴🤗 eso sí cuídate mucho de este pinche virus y sigue con ese espíritu aventurero que🤗🤗

    Leti Lagarda
    5 de septiembre de 2020

    Pinche virus cabrón 😛 Me cuidaré mucho, simplemente intento no dejar de vivir. Gracias por la invitación a Ecuador, me tomo las invitaciones muy en serio. Cuídate mucho tu también 🙂