Vas a leer muchas guías de viaje completas para mujeres, recibir millones de consejos a la hora de visitar ciertos lugares – depende del destino hay más o menos información, claro – y vas a encontrar respuesta a todas tus preguntas viajeras desde el lado femenino de las cosas.

Vas a saber la ropa que tienes que llevar para no desencajar demasiado, los medios de transporte más seguros para tí, cómo evitar el tan típico acoso callejero y aprenderás sobre todos esos problemas con los que te vas a encontrar simplemente por el hecho de ser mujer.

Ahora, hay algo de lo que no se habla. Este algo es la actitud. La tuya, sí.

En las calles de Jerusalén

Camino por las aceras de Lahore con mi amiga y no deja de sonreír a toda persona que nos cruzamos – toda persona que es hombre, obvio -, atrayendo así todo tipo de miradas intencionadas que no me gustan un pelo.

No es culpa de ella, pero en parte sí.

Esto también me recuerda a aquella chica europea que me crucé por las calles de la India alardeando enfadada y con los ojos llorosos. En cuanto me acerqué a ella para ayudarla, me confesó que no dejaban de acosarla por la calle. Tendríais que haber visto el vestido de viernes noche con escotazo hasta el suelo que llevaba puesto.

No es culpa de ella, pero en parte sí.

Lo que vengo a decir es que tú puedes ayudar a cambiar las cosas y puedes aportar tu granito de arena, pero no vas a cambiarlas de un día para otro. Lo siento, pero en la India no puedes llevar minifalda. O puedes, pero asume las consecuencias culturales por poco que nos gusten y no las tengamos en casa.

Mucho se habla de cómo adaptarnos y cómo comportarnos, poco se habla de esa actitud que tenemos que mostrar.

Marsha del blog @themarshajean en Afganistán

En ciertos países tienes que ser dura. Esto es así. Hablo de países árabes, musulmanes y de muchos otros sin una religión concreta. Hablo de una Turquía profunda o un Pakistán en su superficie. Hablo de un toqueteo extra en Irán o de una mano larga en Arabia Saudí.

¿Has escuchado alguna vez el término viajeras badass para referirnos a las intrépidas que se meten o nos metemos en países nada fáciles?

Mujeres duras, rudas, fuertes, jodidas. Llámalo como quieras. Hay que tener un par de narices para recorrer ciertos lugares y saber patear culos. Es cierto que asumimos el riesgo de viajar solas, pero también hacemos lo imposible por mantenernos a salvo. Nos empeñamos en cambiar las cosas, pero poco a poco.

No aconsejo para nada que visites uno de estos países si te vas a echar a llorar con el primer comentario callejero.

Shadán viajando sola por su país, Irán

Aterriza en ese país y cambia el chip, es un país patriarcal y sabes más o menos lo que te espera. Lo tengo comprobado, muestra una actitud de te destrozo como me hagas algo y verás lo bonito que te va.

Igual que las modelos de pasarela tienen que caminar según lo que quieren transmitir, tú tienes que saber lo que quieres hacer pensar a esas otras personas – en especial a los que tienen pene – de tí. Es cierto que se me va la cabeza a los países musulmanes cuya presencia femenina en las calles es casi nula, pero esto puede aplicar para mantenerse incluso segura ante robos u otras cosas en cualquier capital europea.

Una mirada desafiante pero que confía de vez en cuando. No puedes mostrar que vas a la defensiva, porque pensarán que caminas con miedo. Nada de saluditos ni ser la reina de la calle por ser turista y divina.

Por ejemplo: en la India eres un caramelito occidental, te van a mirar y mucho. No les des alas y no saques tu sonrisa a pasear tan fácilmente.

Sara del blog @aventurascompartidas en Oriente Medio

La ropa hace mucho; consigue que te confundan con una local y viste simple. He llegado a vestir como un hombre para pasar desapercibida y me he planteado hasta comprarme la ropa local masculina para que casi me confundan – me frenó en Pakistán el pensar que podían tomarlo como una ofensa – con uno más.

Muy importante: camina segura y, aunque estés caminando sin rumbo, haz que el resto de la calle piense que sabes a donde vas o has quedado para tomar un chai con alguien.

A veces siento que camino como un caballo que mira al frente, si la situación está tensa no pienso en nada que no sea avanzar. Tirar millas y ponerse a salvo, volver a la calle frenética y llena de gente en la que me pueda refugiar.

Es un auténtico esfuerzo de actitud el intentar espantar posibles peligros y momentos incómodos, pero la simple actitud puede salvarte el pellejo.

Paula del blog @howimettravel en Arabia Saudí

Esta actitud va desde como te colocas el gorro, ignoras peinarte y hasta te cargas la mochila al hombro. Hazlo como lo hacen ellos – pienso en Oriente Medio casi todo el tiempo durante este artículo – y no dejes que te mareen ni te falten al respeto.

En el caso de que lleguen a molestarte en la calle u otra situación: grita, pide ayuda y monta todo el barullo que quieras. Que sepan que se han topado con la equivocada – todas lo somos – y que no vas a pasar ni una.

Hazte respetar, ayúdate de todo lo anterior. Oriente Medio no es fácil, algunas otras partes del mundo tampoco.

Cuídate, mujer.


Las mujeres que aparecen en este artículo son auténticas viajeras, cada una en su estilo. Tuve el gran placer de entrevistar a Marsha Jean, a Shadan y a Paula. Con Sara compartí la gran aventura del Camino de Santiago.

Ellas son inspiración para mí.

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